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Jason Statham siendo Jason Statham a mil por hora: el actor vuelve a las órdenes de David Ayer tras ‘Beekeeper: El protector’.

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Jason Statham es bueno en lo suyo, lo que explica que siga en el cine de acción y que el público siga viendo sus películas. En A Working Man el actor repite con el mismo responsable de su último trabajo (Beekeeper: El protector): el también experto en el género David Ayer. En esta ocasión, e…

Artículo original publicado en SensaCine

​La estrella de acción británica es un ex miembro del ejército que abandona su trabajo de capataz de obra, para buscar a la hija de su jefe, en ‘A Working Man’.  

La estrella de acción británica es un ex miembro del ejército que abandona su trabajo de capataz de obra, para buscar a la hija de su jefe, en ‘A Working Man’.

Jason Statham es bueno en lo suyo, lo que explica que siga en el cine de acción y que el público siga viendo sus películas. En A Working Man el actor repite con el mismo responsable de su último trabajo (Beekeeper: El protector): el también experto en el género David Ayer. En esta ocasión, en lugar de un apicultor ex miembros de las fuerzas especiales que busca venganza contra un entramado de estafadores ‘online’, la estrella británica encarna a un capataz de construcción con gran experiencia en el ejército británico a las espaldas en busca de la hija de su jefe, que ha sido secuestrada. El espectador sabe lo que va a ver y lo hace con gusto, y si no se llevará las manos a la cabeza en más de una ocasión ante el delirio del guion propuesto por Ayer y el mismísimo Sylvester Stallone.

El argumento (que adapta la novela Levon’s Trade de Chuck Dixon), parece repetir sin tapujos la fórmula de Beekeeper: Tras décadas en el ejército británico, Levon (Statham) trabaja ahora en la construcción en Chicago. El hombre, que aún sufre estrés postraumático, ha dejado a un lado su violento pasado y está agradecido a Joe (Michael Peña), el amable jefe de esta empresa familiar, por haberle dado la oportunidad de una nueva vida. Sin embargo, y a pesar de ser totalmente un tipo íntegro y renovado Levon tendrá que reencontrarse con su pasado después de que Jenny (Arianna Rivas), la hija de 19 años de Joe, sea secuestrada por traficantes de personas, y él no se detendrá ante nada para traerla a casa sana y salva. En su camino descubrirá que todo es una trama mucho más profunda, que alcanza a moteros traficantes de drogas y algunas facciones de la mafia rusa.


Amazon MGM Studios

Pero esas acciones tienen un alto coste, como le recuerda su antiguo camarada Gunny Leffertz (David Harbour): un antiguo compañero de armas que perdió la vista en una misión con el protagonista, pero aun así anima a su amigo a aceptar esta misión, enviando mensajes contradictorios en una película que no está genuinamente interesada en explorar las consecuencias del comportamiento de Levon. Claramente, Ayer y compañía están estableciendo los cimientos de una potencial franquicia: con un pequeño grupo de personajes secundarios que podrían volver una vez que la taquilla dicte sentencia, ya que -de hecho- hay alguna trama que no termina de cerrarse -sin entrar en ‘spoilers- y está completamente enfocado a ello.

Como si una película de acción de la “era Reagan” se tratase, A Working Man sabe que tiene que dar a su público lo que demanda pero intentar llevarlo más allá, por lo que los diálogos son escasos en los momentos que transcurren entre la acción. Es casi redundante explicar que la película no incluye desarrollo de personajes, ni relaciones entre ellos, ni ideas matizadas sobre la violencia o el crimen. Calificar a los personajes de unidimensionales es generoso, ya que los villanos son tan caricaturescamente malvados que resulta por momentos complicado pensar que estamos ante una parodia de la carrera de Statham, aunque éste una vez más parece moverse como pez en el agua. Afortunadamente, esto hace que el fan del género disfrute cuando los malos son abatidos a sangre fría o torturados en pantalla. Nadie entra en el cine esperando ver una película así con un elaborado argumento: la acción está bien coreografiada, hay algunos ‘gags’ visuales divertidos y gran cantidad de explosiones. Incluso, si no te gusta esta acción cómica y desenfadada, es un filme tan consciente de sí mismo como para dejarnos espacio suficiente para reírnos de lo absurda que es.

Dentro de 3 días, Jason Statham y Sylvester Stallone vuelven a trabajar juntos: Llega el ‘thriller’ de acción ‘A Working Man’

Ayer parece haber dejado atrás los tiempos en los que trataba de entregar al público intensos ‘thrillers’ como Dueños de la calle o Sin tregua, para abrazar sin tapujos el cine de acción de los 80 que en su día nos dieron productoras como Cannon o Carolco, y cuyos máximos exponentes eran Charles Bronson, Chuck Norris y -por supuesto- el propio Stallone. Sin duda, el protagonista es el tipo de personaje que el ganador del Oscar por Rocky hizo popular en muchas ocasiones en aquella década de oro del género: cuando los críticos se oponían al arquetipo del hombre-ejército, pero la taquilla acababa por imponerse, hasta el punto de que ahora la gente siente nostalgia por el código moral de aquellos justicieros.


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Es complicado imaginar que un ex miembro de las fuerzas especiales británicas pueda escapar de las garras de la mafia rusa y salvar sin ayuda de nadie a una joven de las sádicas manos de un ejército de asesinos. Pero, este no es el motivo por lo que uno va a ver A Working Man. Es una alocada y demencial cinta de acción que te anima a sentarte y ponerte cómodo, ya que no hay ningún género de duda de que Levon ganará la partida saliendo con algunas magulladuras. Por desgracia, esto hace casi imposible crear tensión, ya que no hay situación demasiado extrema como para imaginar que el protagonista no saldrá indemne. Además, tiene otro punto en contra y es su excesiva duración y es que alcanza casi las dos horas de metraje, cuando un filme de este calado y pretensiones podría ser muchísimo más disfrutable constando de unos 90 minutos.

 

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