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Mundo Motor

BMW descubre que se hicieron coches con su marca en Rusia tras salir del país en 2022

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Son casi 120 unidades de los todocaminos X5, X6 y X7 fabricados con «partes sobrantes» tras la ruptura del contrato con su socio local. La alemana dice que no se hace responsable de ellos. Leer 

Hace años, eran habituales las demandas contra fabricantes chinos por plagios escandalosos de automóviles occidentales. También en aquel país, al poco tiempo de que Geely se hiciera con Volvo, se conoció una denuncia de esta última contra sus concesionarios chinos. Al parecer, inflaban artificialmente las ventas para cobrar los bonus pactados.

Lo que le ha ocurrido ahora a BMW es más surrealista. Aunque el fabricante alemán salió de Rusia tras su ataque a Ucrania, ha descubierto que se han seguido fabricando algunos de sus modelos «a partir de partes sobrantes tras la interrupción del contrato de producción y distribución en marzo de 2022».

«Los automóviles BMW fabricados en instalaciones ajenas a la red de producción no pueden cumplir con los estrictos controles de estándares de calidad y seguridad del grupo, por lo que su utilización puede generar riesgos potenciales para la vida y la salud de sus conductores, pasajeros y otros usuarios de la carretera», reza un comunicado de la agencia Efe.

Y dado que esa producción se realizó sin su consentimiento, BMW deja claro que «excluye por completo su responsabilidad sobre estos automóviles».

Se trata de pocas unidades, apenas 117, de sus tres todocaminos más grandes (los modelos X5, X6 y X7), los más deseados por los rusos acaudalados y que fueron ensamblados en las antiguas instalaciones de Kaliningrado. Pero la compañía ha querido poner tierra de por medio rápidamente.

Tras la salida de Rusia de las marcas occidentales, el mercado local está inundado por las chinas, aunque los usuarios ponen en duda la calidad de muchos de sus automóviles en comparación con los occidentales, alegando problemas en los motores, además de los altos precios por la falta de competencia. El año pasado, las enseñas chinas representaron casi el 80% de las importaciones de vehículos realizadas por Rusia.

A finales del año pasado, BMW ya anunció el despido de varios empleados de un concesionario de Hannover (Alemania) por haber enviado más de 100 vehículos de gama alta a Rusia a pesar de las sanciones impuestas por la UE para frenar la exportación de coches a aquel país.

 

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